

El proyecto “Bonos de carbono” tiene como objetivo aumentar el stock de carbono orgánico de los suelos, mediante la implementación de buenas prácticas ganaderas.
Tiene como objetivo aumentar el stock de carbono orgánico de los suelos, mediante la implementación de buenas prácticas ganaderas.
Estos sistemas productivos mejoran las características físicas y químicas del suelo, mediante el incremento en el contenido de materia orgánica, siendo eficiente en el uso de los recursos, reciclando y almacenando nutrientes y carbono, mientras aumenta la producción total de pasto y revierte la degradación del suelo.
Para lograr dicho objetivo, y poder comercializarlo, el proyecto debe ser evaluado y verificado por una empresa certificadora, en nuestro caso por CERCARBONO -Certified Carbon Standard.
Mayor Biodiversidad
Por lo tanto, los suelos manejados eficientemente contienen el potencial de mitigar el cambio climático, mediante la captura de dióxido de carbono de la atmósfera.
Por décadas, se mantuvo la creencia de que la ganadería contribuye al calentamiento global por la liberación de gas metano a la atmósfera. Lo cierto es que los sistemas de ganadería a pasto tienen la capacidad de capturar dióxido de carbono y reservarlo en el suelo en forma de carbono orgánico.
Cada tonelada de CO2 que se captura de la atmósfera gracias a las actividades del programa genera un bono de carbono.
La captura y reducciones de emisiones de CO2 generadas por el programa:
Se basan en metodologías científicas, protocolos y procesos de calidad transparentes.
Son adicionales, la captura y la reducción de emisiones de CO2 no ocurrirían en un escenario “normal” (sin el Proyecto).
Son permanentes y no generan un aumento de las emisiones en otros lugares (fugas).
No producen daños, no violan regulaciones ni normativas locales, estatales, provinciales, nacionales y/o internacionales.
Sólo son contabilizadas una única vez y demuestran un ciclo de vida claro y transparente (evita la doble contabilización).
Una vez el proyecto ha sido validado y certificado, la captura y reducción de emisiones de CO2 deben ser cuantificadas, monitoreadas, reportadas y verificadas periódicamente por un auditor independiente acreditado, para así ser acreedores de los bonos de carbono correspondientes.
Los proyectos de captura y reducción de emisiones de gases efecto invernadero (GEI) deben certificarse y validarse bajo un estándar para comprobar su integridad, calidad, credibilidad y transparencia.
La certificación, validación y verificación bajo uno o varios estándares internacionales no sólo garantiza la integridad del proyecto, sino que también le proporciona un mecanismo financiero para su sostenimiento. Justamente, los proyectos certificados, validados y verificados reciben una cantidad de créditos para comercializar.
El carbono que almacena en su suelo genera créditos de carbono que se venden para compensar las emisiones de otras industrias, brindándole una nueva fuente de ingresos confiable para su predio.